La muerte verdadera de la política

UN EJEMPLAR ORIGINAL DE EDICIONES INÉDITOS
originalmente publicado en inglés el 23 de enero 2017

Trump ya ha tomado el puesto de presidente de los EEUU y los de la Izquierda y los liberales han salido en masa para denunciarlo, incluso congresista & líder de derechos civiles, John Lewis, quien lo toma como ilegítimo. Pero lo toma como ilegítimo no por que, cual como dice, no porque Trump tiene una agenda racista, sexista, aislacionista, ultra-nacionalista o anti-gay pero porque piense que es el sujeto de una conspiración rusa. (Aunque hemos tenidos presidentes que han sido amos de esclavos, violadores, líderes de genocidio, fervorosamente anti-gay y por lo tanto han cumplido sus términos sin reproche.) Otros lo reprenden como un neo-fascista quien quiere rehacer 1939 sobre el territorio estadounidense. La Izquierda radical estadounidense clama para revivirse y  crecer sus números. Pero por lo tanto este Izquierda radical ha decidido, cada vez más, usar el lenguaje de la política en vez de una lenguaje de la revuelta (o revolución). A vez en cuando este Izquierda radical habla del comunismo como un conjunto de asuntos cual los proletarios deben acostumbrarse, en vez de ser el medio por cual los proletarios van a liberarse.

En México ya hay algunos que encuentran un suelo fertil para ver una ruptura contra el capitalismo y la política. Pero también es común en México a designar a los elementos radicales, que han salido contra la #Gasolinazo, como parte de una conspiración del ‘estado profundo’ llamados para desacreditar respuestas populistas como: marchas, protestas, lista de agravios.

Aquí en los Estados Unidos tuvimos marchas gigantescas, bajo el nombre de “Marcha de la Mujer” (el 21 de enero). Se han dirigido una variedad de críticas: su centralización de la feminidad blanca y su feminismo, las imágenes y eslóganes que excluyen las personas trans*, su defensa de la no violencia y un sentimiento generalmente favorable a la policía. En el día de inauguración de Trump, el 20 de enero, vimos el bloque negro [Black bloc] salir de nuevo, con la intención de demostrar tanto un muestra de fuerza y interrumpir lo más posible la pompa y circunstancia del día. Aunque todxs deleitamos cuando Richard Spencer, autoproclamado líder de movimento ‘alt-right,’ fue golpeado por parte de una persona en black bloc, podremos dar la misma crítica a la “Marcha de la Mujer” y al bloque negro: ambos fueron una respuesta a un momento político. Un momento que lleva graves consecuencias para este país y por el mundo, por sigue siendo un momento político.

En gran parte, la mayor parte de la revuelta a gran escala que hemos visto en los Estados Unidos y en todo el mundo, los últimos años no han sido una reacción contra un momento político, sino respuestas feroces a la dominación económica y directa. A notar:

  • el #Gasolinazo
  • los disturbios de Ferguson
  • los disturbios de Baltimore
  • la reforma laboral en Francia
  • la reforma educativa en México

El intento de crear revuelta ha sido siempre el modus operandi de la izquierda e incluso de los anarquistas de izquierda de una manera vanguardista. Más bien, sostenemos que la tarea que se tiene que llevar a cabo es fomentar y ayudar a la revuelta, pero la izquierda sólo puede ver el mundo políticamente incluso cuando tiene sus anteojos histórico-materialistas.

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El Partido Demócrata está esencialmente moribundo. Muchos en la Izquierda Radical no están criticando la política del partido, ni la política parlamentaria, sino más bien están dando la llamado a crear un parido de la clase obrera. Querer hacer un partido político en el momento en que el participación por parte de los votantes ha llegado a su más bajo nivel en décadas no sólo es políticamente deficiente, es tonto-sorda.

Por supuesto, no tenemos un partido político en los Estados Unidos. No tenemos un partido laborista. Y estamos muy lejos de convertirnos en una fuerza capaz de promulgar políticas para representar y empoderar a la clasa obrera. Pero estamos creando impulso y haciendo demandas.

– Revista Jacobin, “El partido que necesitamos”

La Izquierda Radical ofrece más de lo usual porque su estrategia y sus tácticas están enfocando sobre un campo donde los trabajadores, tanto racializados, generados, empleados o no, no han podido ganar en décadas: la política.

Aún hablamos del nuevo ciclo de lucha en el viejo lenguaje del pasado. Podemos refinar este lenguaje lo mejor que podamos, pero tenemos que reconocer que está casi, si no completamente agotado. – Endnotes, “Espontaneidad, Mediación, Ruptura”

Este lenguaje es el lenguaje de la política que reduce la capacidad de cambio sustantivo en nuestras vidas a encuestas, tablas, números y resultados de votación.

¿Si no la política, pues qué?

Uno de los principios rectores predominantes para aquellos de nosotros de tipo insurreccional es la reproducibilidad:

Concretamente, la reproducibilidad quiere decir que actos de sabotaje son realizados por medios…que pueden ser fácilmente creados y usados, y que pueden ser adquiridos por cualquier persona. La reproducibilidad también fomenta la radicalización de los actos de ataque individuales o colectivos, extendiendo al máximo la autonomía entre individuos y colectivos, generando, cuando se desea, una coordinación informal en la que, fuera de la lógica de la dependencia o de la aceptación, así para que uno pueda compartir el conocimiento de cada camarada sobre el sabotaje.

– Revista Negación, “La reproducibilidad, la propagación del ataque contra el poder y algunos puntos adjuntos

La reproducibilidad se trata de traer máscaras extras para la fiesta callejera de saqueos, dejando saber lxs que confías lo fácil es hacer tal o tal cosa contra la policía, demostrando lo fácil que es ser casi totalmente invisible en el internet, diseminando maneras simples de estafar corporaciones para sobrevivir. La reproducibilidad nos guía en nuestra lucha contra el estado y el capital, pero el comunismo no se hace solo con el ataque. Este es una crítica que lxs anarquistas insureccionistas suelen oír de ellxs: que no tenemos un imagen de lo que un futuro modo de vida comunal puede mantenerse o cómo se formaría. Aunque cualquier lectura sustantiva de la literatura anarquista insureccional inteligente demostraría lo contrario, nuestros compañerxs de viaje en la corriente de la comunización tienen la noción productiva de como podemos actuar en el aquí y ahora a través de medidas comunistas:

Una medida comunista es una medida colectiva, emprendida en una situación específica con los medios que la medida selecciona por sí. Las formas de toma de decisiones colectivas que resultan en medidas comunistas varían según las medidas: algunas implican un gran número de personas, otras muchas menos; algunos suponen la existencia de medios de coordinación, otros no; algunos son el resultado de largas discusiones colectivas, de cualquier tipo (asambleas generales, diversos tipos de colectivos, discusiones en grupos más o menos difusos), mientras que otras pueden ser más espontáneas … ¿Qué garantiza que la medida comunista no sea autoritaria o jerárquica? Su contenido, y no el carácter formal de la decisión que le dio origen.

– Léon de Mattis, “Medidas comunistas: pensando un horizonte comunista

Aquí hemos demostrado el paso suspendido de la comunización que hace posible el comunismo sin la toma de poder político por el proletariado y que hace del comunismo no un estado de cosas sino un proceso al que los proletarios participan activamente desde el comienzo de la actividad revolucionaria. Aunque nuestros camaradas en la corriente de comunización afirman que ahora es el momento histórico cuando la comunización es posible, los anarquistas insurreccionales han sostenido que el tiempo siempre ha sido correcto. Una lectura del texto iluminador, Dixie Be Damned: 300 años de insurrección en el sur de los Estados Unidos, demuestra que algo parecido a la comunización como camino hacia un modo de vida comunal no está codificado en ningún momento histórico particular; ha sido la forma en que los pueblos oprimidos han respondido al Estado tratando activamente de controlarlos, su modo de vida y como medio para poder huir de la esclavitud y la colonización, haciendo posible la vida comunitaria y autónoma. Los ex-esclavos y sus camaradas rutinariamente atacaban las plantaciones [de el sur de los E.E.U.U.] para poder vivir fuera de la sociedad de la esclavitud y muchas veces no hacían ninguna demanda política del Estado. Los implicados en estas redadas (la apropiación como medida comunista) estarían tan interesados en interrumpir y destruir la sociedad esclavista como la posibilidad de poder vivir fuera de ella.

Lo que necesitamos estar hablando en este momento no es un juego de suma cero de reclutamiento de lxs trabajadores, o la población excedente, o lo que sea a nuestro lado. En estos días casi nadie, excepto la Izquierda Radical, se enorgullece de llamarse orgullosamente obreros. Para la mayoría, el trabajo es una carga pesada impuesto que no tiene ninguna posibilidad de cumplir un programa positivo. A menudo vemos nuestro trabajo como lo que está destruyendo nuestras vidas y el mundo en que vivimos, en lugar de contribuir a un desarrollo positivo de los medios de producción necesarios para hacer posible el comunismo (como decía las viejas nociones productivistas del comunismo). Consideramos nuestras identidades bajo el capitalismo como imposiciones que pueden ser sitios de antagonismo contra esta sociedad. Aunque rechazamos la política de identidad, también entendemos que favorecer una identidad reduccionista del obrero para unirnos es otra forma de identidad-política.

El giro a la anti-política

Esto nos lleva a nuestro punto final. Aunque encontramos la primavera árabe inspiradora, diríamos rotundamente que su fracaso de no poder ir más allá de su éxito inicial fue que se basó, en gran medida, en la retórica populista favoreciendo a la democracia, la libertad (política, no absoluta), la transparencia y contra el nepotismo (la misma crítica podría ser ampliamente dicho de la mayor parte del movimiento Occupy). Sus ataques contra el Estado y sus fuerzas fueron inspiradores, pero a falta de un rechazo total del Estado y del capitalismo, vimos un retorno a la normalidad que vemos allí hoy. Por eso describimos nuestra posición hacia la política como antipolítica.

Siempre habrá represión contra nosotros por los liberales y la izquierda cuando actuemos de una manera que los ve como innecesarios. Seremos llamados a explicar nuestra posición y cómo podría ser constructiva o productiva. Tal debate es en última instancia sin sentido. Algunos de nosotros ya han sido atacados por los liberales y la izquierda por expresar esta misma posición. Sospechamos que nuestras acciones pueden a veces requerir alguna explicación, pero aquellos que son inspirados por las revueltas, saqueos, y destrucción son a menudo los que más tienen que ganar con la caída de esta sociedad. Aquellos que tienen más que perder usarán cualquier medio necesario para detenernos y podemos entender por qué. Nosotros que luchamos para sobrevivir no nos dará pena cuando los ultra ricos sienten lo que les tiene que llegar.

Esta ola antipolítica puede tomar diferentes nombres según su contexto: la insurgencia proletaria, les casseurs, el partido invisible, los desmadrosos, the thugs, etc. pero todas estas designaciones apuntan lejos del deseo de confiar en que el estado nos reconozca como ciudadanos con que negociar. Por supuesto, el punto no sólo es en convertirse en un ingobernable, sino que puede iniciar, con nuestras acciones de revuelta, los medios de vivir libres del Estado, del capital, del patriarcado, de la colonización y del trabajo. Si simplemente reaccionamos a lo que la presidencia de Trump puede o no puede hacer, entonces excluimos la amplia gama de acciones que podemos tomar. Si encerramos nuestras acciones en torno al antifascismo, terminaríamos con un retorno a una normalidad que ya era genocida y miserable, pero que no se llamaría fascismo.

Por último, terminamos con Léon de Mattis aclarando con más profundidad lo que puede ser una medida comunista:

Es probable que sean comunistas, por lo tanto, las medidas tomados aquí o allá, a fin de satisfacer las necesidades inmediatas de una lucha. Probablemente comunistas también son las medidas que participan en la insurrección sin reproducir las formas y los esquemas del enemigo. Probablemente comunistas son medidas que pretenden evitar la reproducción, dentro de la lucha, de las divisiones dentro del proletariado que resultan con la atomización actual. Probablemente comunistas son medidas que tratan de eliminar las dominaciones de género y de raza. Probablemente comunistas son medidas que buscan coordinar sin jerarquía. Probablemente comunistas son medidas que tienden a despojarse, de una manera u otra, de toda ideología que podría conducir al restablecimiento de las clases. Probablemente comunistas son medidas que erradican todas las tendencias hacia la recreación de comunidades que se tratan como extraños o enemigos.

Soñando de los disturbios de Los Angeles en 1992

[nota del traductor: favor de dejarnos saber si encuentran algún error o mala gramática: ediciones-ineditos@protonmail.com]

 

 

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